A continuación, citando el DSM-IV, aparece la definición y una breve descripción de los Trastornos del control de los impulsos

“La característica esencial de los trastornos del control de los impulsos es la dificultad para resistir un impulso, una motivación o una tentación de llevar a cabo un acto perjudicial para la persona o para los demás. En la mayoría de los trastornos de esta sección, el individuo percibe una sensación de tensión o activación interior antes de cometer el acto y luego experimenta placer, gratificación o liberación en el momento de llevarlo a cabo. Tras el acto puede o no haber arrepentimiento, autorreproches o culpa. En esta sección se incluyen los trastornos siguientes:

Trastorno explosivo intermitente. Se caracteriza por la aparición de episodios aislados en los que el individuo no puede controlar los impulsos agresivos, dando lugar a violencia o a destrucción de la propiedad.

Cleptomanía. Se caracteriza por una dificultad recurrente para resistir el impulso de robar objetos que no son necesarios para el uso personal o por su valor monetario.

Piromanía. Se caracteriza por un patrón de comportamiento que lleva a provocar incendios por puro placer, gratificación o liberación de la tensión.

Juego patológico. Se caracteriza por un comportamiento de juego desadaptado, recurrente y persistente.

Tricotilomanía. Se caracteriza por un comportamiento recurrente de arrancarse el propio cabello por simple placer, gratificación o liberación de la tensión que provoca una perceptible pérdida de pelo.

Trastorno del control de los impulsos no especificado. Se incluye para codificar los trastornos del control de los impulsos que no cumplen los criterios para cada uno de los trastornos específicos del control de los impulsos descritos antes o en otras secciones de este manual.”

Un ejemplo de intervención en uno de estos trastornos (tricotilomanía) sería el siguiente (sacado de http://www.psicoterapeutas.com/trastornos/tricotilomania.html):

“Después de realizar un análisis funcional de la tricotilomanía, se realiza el tratamiento siguiendo los pasos siguientes:

  1. Se comienza con un análisis funcional de la conducta problema, determinando la conciencia con la que se realiza, las situaciones que la disparan, las cogniciones que la acompañan, las emociones que se evitan, etc. De acuerdo con ese resultado, se fijan los objetivos de la terapia.
  2. Motivación. Hay que tener en cuenta los aspectos operantes del hábito que hace que la persona tiene que renunciar a los efectos que tiene tirarse del pelo. La motivación para ese cambio reside en los valores del paciente que se trabajan de acuerdo con la terapia de aceptación y compromiso. Para ello se determinan los deseos, valores y objetivos del paciente que están siendo afectados por la Tricotilomanía.
  3. Conciencia. El hábito es en gran parte automático y, por tanto, ha de hacerse consciente para poder actuar y revertirlo. Los ejercicios de conciencia plena que propone la terapia de aceptación y compromiso son fundamentales en este paso, tanto para ser conscientes de cuando se están tirando del pelo, como de los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones que acompañan a esta conducta.
  4. Reacción de competencia: conducta incompatible con el hábito, aplicada preventiva y correctivamente. La conducta incompatible es tensar los puños, lo que impide que se utilicen las manos para tirarse del pelo. Esta conducta incompatible se complementa con la aceptación de las emociones y sensaciones que acompañan al impulso de tirarse del pelo. La aceptación consiste en sentir plenamente y sin defensa ni barreras esas emociones y hacer la conducta de competencia, con la idea clara de que se hace para seguir los valores que se han detectado en la paso 1.
  5. Detectar las situaciones y comportamientos a los que se ha condicionado la tricotilomanía. Una vez identificados, el paciente se expone a ellos para entrenarse en dar la respuesta de competencia.
  6. Relajación y aceptación de las emociones. Se utilizan para manejar de otra forma las reacciones emocionales que se dan en este hábito. Cuando se plantean la terapia de aceptación y compromiso este paso están involucrado en todo el proceso. La relajación no se hace para eliminar la ansiedad, sino para no luchar contra las emociones que se sienten.
  7. Práctica en la realidad y en la imaginación. Para ello se comienza provocando en sesión las situaciones similares a las que disparan la tricotilomanía, si fuera posible, y entrenando al paciente en todo el proceso que se ha planteado hasta aquí.
  8. Hacer lo que se evitaba. La imagen que se tenía con la falta de pelo ha podido ir retirando a la persona de actividades que antes le eran reforzantes y por tanto es necesario volverlas a hacer. Siguiendo la terapia de aceptación y compromiso, aceptar la imagen social y ser conscientes del yo como contexto es un paso fundamental para realizar este afrontamiento.
  9. Registrar los progresos es un importante paso para fortalecer la motivación.
  10. Se trabaja con las recaídas, teniendo en cuenta que la terapia de aceptación y compromiso supone un cambio fundamental en el afrontamiento de los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones en general, es decir, que se dan en otras áreas de la vida  y no solamente en las que se asocian a la tricotilomanía. Lo que implica un cambio radical en el comportamiento del paciente.”

Publicado: 17 de Noviembre de 2015